EL PODER DE EMPRENDER

“Las excusas son el medio de transporte de los grandes hombres y mujeres con ideas brillantes, que no llevan a la acción su maravillosa visión”

Jimmy Daza

DESCUBRE EL LIDER QUE HAY EN TI.

Una cosa es cierta: mientras no sepas quién eres, qué posees, qué quieres, no podrás hacer gran cosa en la vida; serás como una veleta llevada y traída a merced del viento que sople. Conócete, pues, a ti mismo, para que seas tú mismo. Demasiado tiempo, quizá, llevas tratando de imitar a otros bien sea por inconsciente colectivo o por voluntad propia, como si fueras un personaje de teatro. Te ha llegado el momento en la vida de abrazar tu identidad: aceptarte como eres hoy. Hay todo un proyecto de vida por delante, claro, si eres honesto, transparente y justo. Tener sentido de la realidad es conocer las propias limitaciones y posibilidades, y sacarles el mayor provecho posible.

Frente a estos planteamientos serios y fundamentales, encontrarás opiniones radicalmente diferentes; las de quienes viven la vida como un carnaval, donde cada cual oculta su verdadera identidad tras una máscara, la careta, que puede ser cambiada indefinidamente sin revelar el verdadero rostro, bien sea por su dependencia a mantener un estilo de vida que según el individuo es su felicidad, o posición, o tal vez, miedo a enfrentar la realidad, y un mundo por vivir.

En un carnaval todos aceptamos de manera implícita las leyes de ese juego: aceptamos engañarnos mutuamente con disfraces y máscaras. Nadie sabe quién es quién, y esto nos divierte.

Pero, ¿se puede construir una vida auténtica y fecunda usando como método el engañarse a sí mismo y a los demás? Y ya estas frente a un gran dilema: o buscas dentro de ti la verdad libertadora, o aceptas vivir como un “actor”, aparentando lo que no eres en realidad.

Todo el mundo elige uno de dos caminos en la vida: jóvenes y viejos, ricos y pobres, hombres y mujeres por igual. Uno es el camino amplio y muy transitado hacia la mediocridad, el otro es el camino hacia la grandeza y el sentido. La gama de posibilidades existentes entre estos dos destinos es tan amplia como la diversidad de dones y personalidades de la estirpe humana. Pero el contraste entre los dos destinos es como el que hay entre el día y la noche.

El camino a la mediocridad limita el potencial humano. El camino a la grandeza libera y realiza este potencial. El camino a la mediocridad supone abordar la vida de una manera rápida, por un atajo. El camino a la grandeza es un proceso de crecimiento secuencial de dentro hacia fuera. Quienes viajan por el camino inferior de la mediocridad viven el «software» cultural del ego, la competición, la escasez, la comparación, la extravagancia y el victimismo. Quienes transitan el camino superior hacia la grandeza se elevan por encima de las influencias culturales negativas y eligen convertirse en la fuerza creativa de su vida. Hay una palabra que expresa el camino hacia la grandeza. Voz. Quienes siguen este camino hallan su voz e inspiran a los demás para que hallen la suya. Los otros nunca lo hacen.

Cuando ya hemos hallado nuestra propia voz, la elección de extender nuestra influencia, de engrandecer nuestra contribución, es la elección de inspirar a otras personas para que encuentren su propia voz. Inspirar (que se deriva del latín inspirare) significa insuflar vida. Cuando reconocemos y respetamos a los demás, cuando creamos maneras para que puedan dar voz a las cuatro partes de su naturaleza —física, mental, emocional/social y espiritual— se liberan el genio, la creatividad, la pasión, el talento y la motivación que estaban latentes.

Saber y no hacer, en realidad es no saber. Aprender y no practicar no es aprender. En otras palabras, comprender algo pero no ponerlo en práctica, equivale a no comprenderlo. El conocimiento y la comprensión sólo se interiorizan haciendo, aplicando. Por ejemplo, podríamos estudiar el tenis como deporte leyendo libros y asistiendo a conferencias, pero no llegaremos a conocerlo de verdad si no lo practicamos. Saber y no hacer es no saber.

 

LA MEJOR FORMA DE CONOCERSE UNO MISMO NO ES LA CONTEMPLACIÓN, SINO LA ACCIÓN. ESFORZAOS POR CUMPLIR VUESTRO DEBER Y PRONTO SABRÉIS DE QUÉ SUSTANCIA ESTÁIS HECHOS.

JOHANN W. GOETHE